Madrid

Piso

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11 m²​

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1 mes

Cocina blanca a medida con encimera efecto mármol y vinoteca.

Una cocina diseñada para combinar capacidad de almacenamiento, comodidad y una estética limpia y luminosa, aprovechando cada zona sin sobrecargar visualmente el espacio. El mobiliario blanco aporta continuidad y amplitud, mientras que la encimera de gran formato efecto mármol, prolongada también en el frente de trabajo, introduce textura y un acabado más sofisticado. La madera aparece en puntos concretos, como la vinoteca y el rincón de café, aportando calidez y contraste al conjunto. El resultado es una cocina equilibrada, funcional y pensada para disfrutarla a diario.

El objetivo: aprovechar mejor el espacio.

El punto de partida era conseguir una cocina cómoda para el día a día, con suficiente superficie de trabajo y una gran capacidad de almacenaje, evitando que el mobiliario recargase visualmente la estancia.

La distribución se planteó para aprovechar las paredes disponibles y mantener una circulación cómoda hacia la zona de comedor.

La propuesta: mobiliario de cocina a medida.

Diseñamos una composición de muebles de cocina blancos y sin tiradores visibles, buscando una estética limpia y contemporánea. Los diferentes módulos se integran en un frente continuo que aporta mayor sensación de amplitud, mientras que la combinación de cajones, armarios y muebles altos permite aprovechar al máximo el espacio disponible y mantener la cocina visualmente ordenada.

Cajones y armarios de gran capacidad.

Los muebles bajos combinan amplios cajones y armarios para organizar menaje, utensilios y productos de uso diario. Los muebles altos permiten aumentar el almacenamiento aprovechando la altura sin restar superficie de encimera.

Encimera y frente efecto mármol.

La encimera clara continúa en el frente de la zona de trabajo, creando una superficie uniforme con un elegante veteado en tonos cálidos.
La continuidad del material aporta personalidad y contrasta con la sencillez del mobiliario blanco.

Una zona de columnas que esconde mucho más.

En el lado opuesto de la cocina se diseñó un gran frente de armarios de suelo a techo, pensado para aprovechar al máximo la altura disponible y aumentar considerablemente la capacidad de almacenamiento. La composición mantiene las mismas líneas limpias del resto del mobiliario, integrando diferentes módulos en un único frente y permitiendo guardar menaje, pequeños electrodomésticos y otros elementos de uso diario sin dejarlos a la vista.

Vinoteca integrada en el mobiliario.

La vinoteca abierta rompe la continuidad de los armarios blancos e introduce la madera como elemento decorativo. Sus diferentes compartimentos permiten organizar y tener las botellas a la vista sin ocupar espacio adicional.

Un rincón de café integrado.

Dentro del mismo conjunto de muebles se creó un rincón de café acabado en madera, con superficie de apoyo, almacenamiento superior y espacio para copas y accesorios.
De esta forma, una zona funcional pasa a formar parte del propio diseño de la cocina.

El resultado: una cocina luminosa, ordenada y funcional.

El resultado es una cocina en la que cada mueble tiene una función concreta. Armarios, cajones, columnas y encimera proporcionan una gran capacidad de almacenamiento y una amplia superficie de trabajo manteniendo una imagen limpia.

El blanco aporta luminosidad, el veteado de la encimera introduce carácter y los detalles en madera aportan la calidez necesaria para completar el conjunto.